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¡¿Hasta Cuándo?! – Columna Opinión Fundación Conciencia Vial

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¡¿Hasta Cuándo?! – Columna Opinión Fundación Conciencia Vial

A raíz de los sucedido el pasado viernes en Providencia, donde nuevamente la irresponsabilidad al volante cobra vidas, es que Karina Muñoz, directora ejecutiva de Fundación Conciencia Vial, nos escribe una columna de opinión sobre el cada vez más complejo escenario en torno a la seguridad vial.

Terrible lo ocurrido este viernes 7 de mayo en Av. Andrés Bello, en la comuna de Providencia en Santiago, donde un siniestro de tránsito nuevamente resultó en la muerte de una persona y dejó a otra en estado de gravedad. ¡Estas conductas no son aceptables! ¡Esto es derechamente un asesinato!

Conducir a exceso de velocidad y pasar por alto un semáforo (bastantes segundos después)… es simplemente dolo, un acto que se hace sabiendo el daño que puede provocar.

Hoy, lamentablemente, si la velocidad excesiva o pasarse una luz roja tiene como consecuencia un siniestro con resultado de muerte, se considera un acto no intencionado, tipificado como cuasidelito de homicidio con penas y sanciones muy bajas. Ante esto, es importante que la ley sea acorde al daño causado, y que aprobemos proyectos como el de velocidad temeraria o imprudente, que se discute actualmente junto con las carreras clandestinas, y así contar con una clasificación penal para estos hechos, donde en la actualidad los victimarios quedan totalmente impunes.

Sin embargo, más allá de la responsabilidad del conductor, donde esperamos que la ley actúe con toda fuerza, aquí hay una enorme responsabilidad de parte de los tomadores de decisión. Se ha privilegiado mantener políticas públicas que ponen a los vehículos por sobre las personas, que se preocupan más por los tiempos de viaje que por la seguridad, llevándonos a tener calles que son verdaderas pistas de carrera, que no cuidan a quienes transitan por ellas y donde se mantienen medidas de gestión arcaicas -como las “benditas” vías reversibles- que sólo benefician a unos pocos… siempre el motorizado.

¿Hasta cuándo veremos esto?, ¿cuántas muertes más se tolerarán para hacer un real cambio en la forma que concebimos la movilidad?, ¿cuál es la cifra que aceptaremos para decir NO MÁS?, ¿cuántas veces tendremos que ver estas noticias y sentir angustia y desprotección de movernos por nuestras ciudades y carreteras?

A la fecha debemos lamentar la muerte de 492 personas, de acuerdo a cifras de CONASET. Se trata de 492 muertes absolutamente evitables, y de las cuales la velocidad es y seguirá siendo el factor clave. Este es un problema mundial al que debemos poner ojo y freno, y estamos llamados a gestionar.

Los responsables de la seguridad en nuestras ciudades y carreteras son nuestras autoridades: quienes diseñan y establecen leyes, normas y políticas. Responsabilizar a quienes usamos las vías, las víctimas, ha evitado por años la presión a que los gobiernos asuman sus responsabilidades y actúen para proteger a los ciudadanos y ciudadanas.

Debemos cambiar esta mentalidad y como ciudadanos exigir nuestro derecho a sentirnos y estar seguros en las vías. Basta de normas y leyes que no nos protegen. Basta de recursos destinados a súper carreteras, olvidando invertir en la integridad y necesidad de las personas que se mueven en las ciudades. Basta de esta cultura auto-céntrica, que nos daña como personas y hace nuestros espacios públicos lugares invivibles. Basta de un sistema que nos vulnera a diario.

Tenemos un Proyecto CATI (Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones) que permitirá incorporar tecnología a la fiscalización de conductas de riesgo en el tránsito, y que es una medida aprobada y recomendada mundialmente por organismos como la OMS. Pero aún se encuentra en tramitación, discutiéndose desde el 2012, y donde con argumentos como “creo que esto le va a traer muchas más molestias a los automovilistas de este país…”, como señaló el Senador Alejandro García-Huidobro, se hace complejo llevar adelante iniciativas y regulaciones que vayan en pos de la seguridad vial, sobre todo lo de los más vulnerables.

De acuerdo a las proyecciones de un estudio de académicos UC desarrollado en 2011, por medio del control que supone el Proyecto CATI, podríamos reducir en un 10% el número de fallecidos por causa de la velocidad. Pero las muertes siguen ocurriendo y no se le da el carácter de urgencia a los siniestros de tránsito.

¿Hasta cuándo nos mantendremos sin cambiar el paradigma de la movilidad?, desde nuestra vereda en Fundación Conciencia Vial, y junto a organizaciones de la sociedad civil y cada vez un mayor número de ciudadanos y ciudadanas, seguiremos empujando para que la seguridad, sustentabilidad, inclusión, equidad y justicia, sean los valores centrales de nuestra movilidad, donde ninguna muerte en el tránsito sea tolerable.

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